7 formas de arruinar cualquier entrevista de trabajo

A la hora de hacer una entrevista de trabajo es conveniente prepararse para las posibles preguntas y hacer una investigación previa sobre la empresa.

Sin embargo, aunque respondas acertadamente a las preguntas en la entrevista y cumplas con el perfil que requiere la empresa, puedes echar fácilmente al traste tu futuro empleo.

Estas son 7 formas de arruinar cualquier entrevista de trabajo.

1. No ser lo que refleja tu currículum

A menudo, tendemos a exagerar o modificar ciertas experiencias o habilidades en nuestro currículum. Error: engordar tu perfil profesional puede dar al traste con cualquier opción de conseguir tu próximo puesto de trabajo.

Si has inflado tu currículum tanto que no puedes defenderlo si te pregunta el entrevistador, tienes un grave problema. Lo más probable es que se dé cuenta de inmediato y piense que si has mentido o falseado un dato, potencialmente puedes haberlo hecho con todos.

2. Hablar de una única habilidad

Los entrevistadores buscan una variada amalgama de habilidades en los candidatos, por lo que centrarse solo en una no es una buena idea.

Aunque creas que es positivo centrarte en un conocimiento técnico en concreto, también es importante destacar tus otras habilidades adicionales —las denominadas soft skills—, lo que mostrará al entrevistador que eres un candidato versátil.

3. No profundizar en tu experiencia previa

Aunque te pueda parecer educado, como si estuvieras hablando de tu exnovia con tu actual pareja, no lo es: dejar de profundizar en tu experiencia previa puede ser visto como una falta de capacitación.

4. Hablar mucho o poco

Cualquier persona puede ponerse nerviosa durante una entrevista de trabajo y que le resulte difícil hablar con el entrevistador, acortando demasiado sus frases o alargándolas.

Esto puede generar una sensación de falta o de exceso de información en el entrevistador. El mejor modo de saber si te estás quedando corto o te estás pasando es observar el nivel de interés de la otra persona: si insiste en preguntar sobre un tema, es que no estás hablando lo suficiente; si empieza a perder su atención, corta el discurso lo antes posible.

5. Usar clichés y frases hechas

Sea cual sea el puesto al que optas, el entrevistador espera de ti una serie de conocimientos técnicos y experiencia relacionados con el trabajo que vas a empeñar.

La única manera de valorarlos es a través de lo que tú le cuentes: si utilizas clichés, frases hechas o un lenguaje coloquial darás la sensación de no saber muy bien de qué hablas (aunque seas el mayor experto en tu campo).

6. Parecer demasiado confiado

Mostrar confianza en uno mismo a la hora de realizar una entrevista siempre es positivo: demuestra que atesoras los conocimientos y experiencia necesarios para el puesto y que te gustan los retos y aprender cosas nuevas.

Sin embargo, una de las cosas que puede echar al traste una entrevista de trabajo es el exceso de confianza. Al entrevistador le interesa que tengas interés por aprender, pero también que sepas amoldarte a un entorno nuevo. La prepotencia no suele ayudar.

7. Perder el control de la conversación

Toda conversación es una negociación: tú deseas algo de tu interlocutor (en este caso, que te selecciones para el puesto de trabajo), quien a su vez desea algo de ti (conocer si encajarías en la empresa).

En este sentido, ambos deseáis mantener el control de la conversación. Y es en ese duelo donde se intercambian preguntas, respuestas y comentarios intencionados. Trata de mantener la calma y no te dejes avasallar por la otra persona ni te lleve a tu terreno. La asertividad es el mejor camino para lograr exponer lo que quieres sin que tampoco tu interlocutor se sienta coaccionado.

Fuente: businessinsider.es

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